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DEPORTE ZALAMEA

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Zalamea es sin duda, uno de los pueblos extremeños con más historia. Tras los trabajos de investigación llevados a cabo en los últimos años, se han detectado yacimientos que avalan la existencia de asentamientos humanos en el término municipal desde la Edad del Cobre, 3.000 años a.C., hasta la actualidad. Sin embargo, el monumento más antiguo conservado es el santuario protohistórico de Cancho Roano, fechado en el transcurso del siglo V a.C.

Imagen de muestraAunque la primera referencia sobre Iulipa procede de la inscripción romana publicada en el CIL II n. 2352, cuyo texto reza: MUNIC. IULIPENSE/ DD, datada en época Flavia, es decir, en el siglo I d.C., parece que su fundación se remonta al siglo II a.C. como perteneciente al Convento Cordobensis. Sin embargo, su antigüedad es muy anterior como lo atestigua la existencia de uno de los edificios más importantes y conocidos de la Protohistoria peninsular. El hecho más significativo de esta época protohistórica, coincidente con las colonizaciones fenicia y griega del sur peninsular, es el Palacio-Santuario de Cancho Roano, uno de los mayores descubrimientos tartésicos realizado en la Península en los últimos años. El ritual religioso que se practicaba en el santuario se interrumpió bruscamente a finales del siglo V a.C., no obstante, la importancia religiosa era tan fuerte que se mantuvo el rito religioso en la cercana Cueva del Valle, donde se han documentado restos de estos rituales desde el siglo IV a.C hasta el siglo II d.C, fecha ésta que coincidiría con la fundación y desarrollo de la Iulipa romana, hoy Zalamea de la Serena.

Imagen de muestraDe esta época también se conservan recintos fortificados, también denominados recintos-torre que fueron levantados en el momento de la conquista romana. Estas construcciones, localizadas en primer lugar por D. Juan Arias en el entorno de Quintana de la Serena en 1961, fueron sistematizadas por D. Pablo Ortiz en la década de los años 80 del pasado siglo. Como muestra de la importancia y monumentalidad de estas construcciones, la Junta de Extremadura y la Mancomunidad de Municipios de la Serena patrocinaron la excavación de Hijovejo (Quintana de la Serena). Este tipo de monumento también está presente en el término de Zalamea, donde se conocen hasta cinco edificios de este tipo.

Ya en época romana Zalamea se identificaría como Iulipa, una de los municipios romanos más importantes de la Turdetania. El poblamiento rural romano es conocido en la Serena por medio de Ortiz Romero, que detectó noventa y cinco asentamientos, denominados villas o explotaciones agrarias, dotadas de una parte urbana y otra rústica o fundus. La parte urbana constaba de una parte residencial, otra funcional y otra simbólica para santuario y necrópolis. La ubicación de estos asentamientos responde a los consejos de los agrónomos romanos. La mayor concentración se encuentra en el triángulo Zalamea-Castuera-Quintana.

En el territorio de la Serena y límites de la Siberia se conocen tres ciudades:

  • Iulipa (Zalamea): “Iul” = Iulius (Julio César)
     

  • “Ipa” = Ciudad fuerte en lengua indígena.
     

  • Miróbriga (Capilla).
     

  • Lacimurga Constantia Iulia (entre Navalvillar de Pela y Orellana).


Imagen de muestraEstas poblaciones ostentaron el estatus de Municipio, segunda categoría jurídica de la ciudad romana después de las Colonias, que solía concederse a núcleos prerromanos existentes, lo que además indica que no tenían por qué poseer un urbanismo romano estricto. Los Municipios gozaban de una amplia autonomía política expresada en el derecho de acuñación de monedas y ejercida en sus instituciones.

Tanto Iulipa como Lacimurga por su apelativo de Iulipa, pueden pertenecer como poblaciones romanas a tiempos de Julio César, si bien, las tres ciudades pudieron beneficiarse del estatus de Municipio con la concesión de Vespasiano del año 74, tal y como señalan García Bellido y Menéndez Pidal para Zalamea de la Serena.

Iulipa alcanzó su mayor esplendor gracias a la "Paz Romana", como lo demuestran sus vestigios, dejando huellas tan importantes como el famoso y monumental Dístylo, que se ha interpretado como de función sepulcral y dedicado al emperador Trajano, el más interesante por su exotismo de los monumentos funerarios conservados en la región, siendo único en la península; se han buscado analogías formales en otros monumentos similares levantados en Siria, si bien éstos son posteriores al construido en Zalamea.

De época romana es también la “La Cueva del Valle”, un santuario que sin embargo es de tradición indígena, pues comienza su actividad hacia el siglo IV a.C., tras la destrucción de Cancho Roano. El santuario rupestre fue romanizado, como lo atestiguan las ingentes cantidades de cerámicas romanas localizadas en su entorno, amortizándose y abandonando el culto hacia los comienzos del siglo II d.C.

Imagen de muestraCon la caída del Imperio Romano y la consecuente conquista de los visigodos a finales del siglo V, la villa de Zalamea inicia un importante declive. Con la conquista árabe Zalamea recobra parte de su importancia por la explotación agrícola a la que se somete su entorno. El poblamiento árabe ha dejado pocas huellas que puedan adscribirse propiamente a esta época, a pesar de que inicialmente el castillo tiene en él su origen. Más significativa es la Iglesia de los Milagros, levantada sobre los restos de la antigua mezquita como parece deducirse de su orientación y del remate fortificado de su fachada.

Quizás el legado más significativo que nos ha dejado la cultura árabe haya sido el nombre de “Zalamea”. Existen varias hipótesis sobre el origen del mismo, pero la que más fundamentos etimológicos tiene es la que nos relata que tras la conquista árabe de la antigua Iulipa, fue habitada por un pueblo árabe procedente del norte de África llamados los “Salameaos Mahometanos”. Ante la dificultad de pronunciar el nombre romano de Iulipa decidieron cambiarlo por el de “Salamea”, en recuerdo así de su patria, transformándose después, por influencia de los árabes andalusíes, la “s” por la “z” y llegando así a la actual “Zalamea”.

La reconquista se produce en el siglo XII llevada a cabo en tiempos de Fernando III El Santo. En 1232, el maestre de la Orden de Alcántara, Arias Pérez, ganó la población a los árabes, siendo su sucesor Pedro Yáñez, quien consolidó la reconquista poco después, quedando la población vacía de sus antiguos ocupantes. No permaneció desocupada durante mucho tiempo ya que de inmediato se instalaron moradores cristianos al amparo de la Carta de Poblamiento (en la posada de Abenjud) otorgada por el maestro Pedro Yáñez.

Imagen de muestraTras haber consolidado una entidad destacada durante los siglos XIII y XIV, la población entró en una fase de decadencia por las innumerables guerras en las que se vio envuelta entre las Órdenes de Alcántara y Santiago por dominar esos territorios, siendo la primera la que se hizo con la posesión del lugar y celebrando en Zalamea sus Capítulos a partir de 1474. Por esta fecha Zalamea era ya cabeza de Encomienda y, poco más tarde, en 1527, Carlos I la hizo titular de uno de los prioratos de la Orden. De esta época debemos destacar la Iglesia Parroquial “Nuestra Señora de los Milagros”, obra originaria del siglo XIII, con reconstrucciones en los siglos XV y XVII.


Imagen de muestraDesde finales del siglo XV la población comenzó a recuperar su esplendor pretérito, iniciando un nuevo periodo de desarrollo y una etapa de particular florecimiento cultural. De este periodo data el origen del Castillo de Arribalavilla, aunque se construyó sobre los restos de una fortaleza árabe. A finales del siglo XV, Don Juan de Zúñiga, último Maestre de la Orden de Alcántara, edificó su palacio anexo a este castillo y decidió crear en él una Corte Literaria donde a acoger en mecenazgo a los artistas de la época. Uno de ellos fue el famoso Elio Antonio de Nebrija, quién escribió en esta Corte, una parte de la Primera Gramática Española de la Lengua, en 1492.

En la Edad Moderna, el territorio comarcal se configura, por razones geográficas e históricas (derivadas del proceso reconquistador), en dos zonas, cada una de las cuales ha tenido estructuras económicas y sociales comunes:

E El partido perteneciente a la Orden de Alcántara lo formaban: Benquerencia, Cabeza del Buey, Campanario, Castuera, Esparragosa de Lares, Esparragosa de la Serena, Higuera de la Serena, Malpartida de la Serena, Monterrubio de la Serena, Valle de la Serena, Peraleda del Zaucejo, Quintana de la Serena, Villanueva de la Serena, La Coronada, Santi-Spíritus, La Haba, Magacela y Zalamea de la Serena.
Al norte se encontraban: El estado de Capilla, el Estado de Puebla de Alcocer y el Estado de Orellana la Vieja o Señorío de los Orellana.

La edificación más importante de este periodo es la Real Capilla del Santísimo Cristo de la Quinta Angustia, construida en el siglo XVII, en honor al Cristo que le da nombre, el cual cuenta con una gran devoción tanto a nivel local como nacional.

Pero Zalamea es conocida universalmente gracias a la obra de Calderón de la Barca «El Alcalde de Zalamea», donde el célebre Alcalde Pedro Crespo manda «ahorcar» al Capitán Álvaro de Ataide, por haber mancillado su honor.